La incorporación de los Mini LED a la nueva Sony X95K se anunció en el CES como una auténtica revolución. Hoy cumple tres semanas de desde que os trajimos el unboxing y primeras impresiones de este televisor, usándolo día a día con todo tipo de contenido y pruebas y, como es costumbre en AVPasión, os traemos por fin el análisis escrito y en vídeo de la nueva Mini LED del fabricante japonés.
Si hacemos un pequeño viaje al pasado, Sony ya apostó por la tecnología Full Array Local Dimming en sus gamas más premium como las XG9505 y la XH95, incluyendo así la mejor tecnología posible de retroiluminación para este tipo de paneles LCD, imitando el funcionamiento de los paneles OLED con un determinado número de zonas. ¿El problema? que hasta la llegada de esta X95K, el número de zonas era demasiado escaso, algo que ha solucionado el fabricante japonés con la llegada de los Mini LED.
La Sony Bravia X95K se presenta en 3 diagonales disponibles: 65 (este es el modelo que nos ha cedido Sony para el análisis), 75 y 85 pulgadas. Este año, a diferencia del año anterior, la tecnología de mejora de ángulo de visión llamada por Sony X-Wide Angle está disponible en todas las diagonales, así que no habrá que elegir en función de las pulgadas. De momento solo está disponible para comprar el modelo de 75 pulgadas:
Sony X95K: Especificaciones técnicas
Sony X95K | Características |
---|---|
Panel | Mini LED (panel de 2022) |
Diagonal | 65 pulgadas |
Resolución | 4K UHD (3.840 x 2.160 puntos) |
Alto rango dinámico | HDR10, HLG y Dolby Vision |
Montaje | Fijo o en pared (VESA 400 x 200) |
Medidas | 144,3 x 83,5 x 6,0 cm (sin el pie) 144,3 x 84,6 x 34,3 cm (con el pie, estándar) |
Peso | 32,1/33 Kg (sin/con pie) |
Conectividad (Vídeo) | 2x HDMI 2.0 y 2 x 2.1 (Completos, HDCP 2.3) 3x USB 1x Ethernet 1x CI+ |
Conectividad (Audio) | 1 x Salida Óptica 1 x HDMI eARC |
Sonido | Medios x2, Tweeter x2, Subwoofer x2 (Acoustic Multi-Audio / 60W) |
Compatibilidad/Estándares | ARC/eARC Sintonizador DVB-T2 + DVB-S2 WiFi (AC) Bluetooth 4.2 Chromecast Integrado Apple AirPlay 2 & HomeKit |
Capacidad de reproducción | MPEG4 HEVC VP9 Perfil 2 |
Sistema Operativo | Google TV 10 |
Control | Mando a distancia (con retroiluminación) + Mando normal App |
Diseño: elegancia y calidad de una pura gama alta
Sony continúa con un diseño similar al de años anteriores con un diseño de dos patas metálicas que se «encajan» en los soportes inferiores del chasis de la TV, de forma que quedan colocadas hacia fuera con respecto al televisor. Este año tenemos tres posiciones: posición estándar (que recuerda mucho a la MASTER Series A90J), posición estrecha -ocupando menos espacio en el mueble al estar más centradas- y una tercera posición llamada «barra de sonido» que eleva la altura del televisor para albergar una barra debajo.
En cualquier caso, en la parte inferior encontramos los bordes y biseles del televisor, terminados en un elegante remarco metálico que contiene los propios marcos del panel, destilando calidad en la construcción, notándose que es una gama alta con todos los detalles cuidados junto al logo de Sony. En este modelo tenemos micrófono integrado en la propia TV así como en el mando a distancia (para utilizar con Google Assistant).
Por otra parte, una vez hayamos desembalado la unidad, encontraremos lo típico de casi cualquier TV de hoy en día: manuales de instrucciones (en varios idiomas), una guía rápida de montaje, los propios soportes/pies de la TV, tornillería varia, dos pilas AA, garantía europea y poco más.
Como siempre decimos: sobrio pero suficiente, ya no estamos en la época en la que necesitábamos extensos manuales de cada aspecto del televisor, ya que contamos con la ayuda de la propia página web de Sony y también de una app instalada en la propia TV que nos ayudará con casi cualquier cuestión que necesitemos. Si no, siempre podéis consultar nuestro Unboxing y primeras impresiones.
Sobre el diseño, este televisor es la elegancia pura. Si ponemos los pies en la posición más extrema, hace que la TV se vea muy minimalista, aunque ocupa más espacio. La parte trasera sigue siendo gruesa, dado que al ser un modelo Full Array debe albergar todos los LEDs que se encenderán y apagarán en función de las necesidades de la imagen.
Eso si, la parte trasera queda realmente lograda con un diseño propio de gama alta con una especie de diseño en rombos y con hasta 5 «tapas« para cubrir todo el panel y que no se vean los tornillos ni los cables. Bonita por delante y bonita por detras.
Sonido de gama alta, conectividad muy completa y un renovado mando a distancia
En cuanto a sonido, en esta gama alta Sony un sistema de hasta 60W, con 2 actuadores para graves, dos para medios y dos para agudos en lo que el fabricante japonés llama Acoustic Multi-Audio. La calidad de sonido es realmente buena, sin apenas distorsión audible en toda la banda, muy buenos graves y diálogos claros.
Lo que más nos ha sorprendido es la espacialidad del sonido: podemos localizar sin problemas cualquier elemento de una película a lo largo del televisor (izquierda, derecho o centro) incluso a veces ligeramente desde atrás, al rebotar el sonido en las paredes. Este año Sony continúa ofreciendo un sistema de ecualización automático usando el micrófono del propio mando a distancia para mejorar la acústica de la sala.
En cuanto a la conectividad, este año continuamos con dos puertos HDMI 2.0 y otros dos son HDMI 2.1 completos con soporte para HDCP 2.3 (soporte 4K@120 y VRR ya de serie). Por supuesto, los puertos HDMI son plenamente compatibles con estándares como ALLM (cambio a Modo Juego de forma automática, lo que Sony llama «Modo de Imagen Automático«).
En el campo del sonido, por cierto, Sony continúa ofreciendo soporte completo para eARC (con el que podremos enviar audios HD desde reproductores externos usando el televisor como «puente» haciendo passtrough a una barra o amplificador que soporte audios HD). De momento, el fabricante nipón es el único del mercado que sigue apostando por dar soporte al codec DTS, incluido en el catálogo de su plataforma Bravia Core.
Siguiendo con las conexiones, todos los conectores están orientados hacia abajo o hacia el lateral (menos el de alimentación, cuya cabeza es muy pequeña y tiene una hendidura en la carcasa del TV para que no sobresalga, además de no ser fijo), algo que es muy de agradecer por los usuarios que cuelguen el televisor en la pared.
Por otra parte, Sony estrena un nuevo mando a distancia. Si ya el año pasado hubo una renovación, adecuando el mando a los estándares actuales en cuanto a diseño y funcionalidad, este año han ido un paso más allá: Sony ha creado un mando muy muy bien hecho, de gran calidad, peso, distribución de botones y materiales de construcción, donde se ha eliminado muchos botones innecesarios como el pad numérico, botón de grabación, etc., pasando de 49 a 25 botones.
Además de la reducción de un 36% de tamaño, acabado de metal cepillado, con micrófono incorporado y que no hay que apuntar para hacerlo funcionar bien, también es retroiluminado al cogerlo (sin tener que pulsar ningún botón), gracias al sensor gravitatorio incorporado en el propio mando.
Por otra parte, como comentábamos en el primer párrafo, Sony ya decidió organizar los botones de una forma mucho más lógica, pasando de tener múltiples botones cerca de los botones de dirección (Guía, Menú, etc.) a manejarse todo con los botones nuevos de acción rápida, esos que podemos personalizar a medida al sacar el menú «flotante» mientras usamos la TV. Para quien prefiera el método tradicional, que nadie se preocupe: Sony ha incorporado un segundo mando, más tradicional y con todos los botones en el paquete.
Por otra parte el micrófono sigue estando integrado en el propio mando. Además de hacer la función de asistente de voz para Google Assistant, también actuará como micrófono para ecualizar el sonido integrado y la verdad es que el resultado mejora bastante el sonido que viene por defecto configurado en la X95K, adaptando las frecuencias de la acústica a las particularidades de nuestra sala.
Y para acabar con el mando a distancia, también incorpora una nueva funcionalidad la mar de curiosa: si somos de los que perdemos el mando a distancia en el sofá o lo dejamos en alguna habitación, podemos pedirle a Google Assistant (usando el micrófono incorporado en el propio televisor) que lo busque: el mando comenzará a emitir una sonido para localizarlo, ya que lleva un pequeño altavoz incorporado.
Google TV convence: el mejor sistema de Smart TV afianza su reinado
Desde el estreno de la Sony AF9 Master series, Sony consiguió dar con la tecla adecuada para lograr una muy buena implementación del sistema operativo Android TV en sus televisores. Ya en el 2021 con sus nuevas gamas como la A80J y A90J, Sony decidió Saltar a Google TV con muy buena aceptación, ya que el sistema operativo seguía siendo muy rápido, sin cuelgues, publicidad intrusiva, etc. Eso si, la experiencia está totalmente orientada a consumir contenido bajo demanda.
En cuanto a hardware interno, como podéis ver más abajo en la foto adjunta, el fabricante continúa apostando por un SOC (System On Chip, es decir, el procesador y gráfica del televisor) principal Mediatek MT5895 de cuatro núcleos ARM Cortex A73 a 1500 Mhz y 3GB de memoria RAM y de 8GB de memoria interna -aunque el sistema utiliza casi 4GB, reduciendo así el espacio libre disponible-.
Como os comentábamos, el sistema es realmente rápido, pero la experiencia de Google TV es completamente diferente a la de Android TV del año anterior: Google TV está enfocado completamente al contenido bajo demanda, por ello nos irá apareciendo automáticamente contenido que estemos siguiendo desde nuestras apps (Netflix, Amazon, etc.) directamente en el Home, sin necesidad de entrar directamente en las apps.
También fue el año pasado cuando Sony decidió cambiar los menús de sus opciones de imagen, integrándolos mucho mejor con la propia interfaz de Android (Google TV) y ordenando las opciones en función de su categoría (Imagen, Movimiento, etc.) que harán las delicias de los más inexpertos, ya que todo se encuentra donde debería estar y el orden es mucho más intuitivo. Además de unas cuantas opciones nuevas, Sony añade una imagen ilustrativa que explica qué hace cada opción para los más noveles.
Por otra parte, es muy fácil navegar entre las diferentes categorías con esa especie de menú flotante, pudiendo anclar tantas «categorías» como queramos, es lo que Sony ha llamado Menú Rápido. Por poner un ejemplo, si somos alguien al que le guste mucho cambiar entre modos de imagen, simplemente anclaremos la categoría «Modo de imagen» al menú flotante, pudiendo cambiar entre modos de imagen de forma mucho más rápida que teniendo que entrar en el menú general.
En cuanto a su capacidad de instalación de apps, la suerte de pertenecer al ecosistema de Google es precisamente sus posibilidades casi infinitas. Al ser un dispositivo Google TV no tendremos ningún problema con la instalación de ninguna app, es más las que lo soportan, activarán el soporte HDR/Dolby Vision (si el servicio lo soporta, caso de Disney+) y Dolby Atmos (vía ARC a un amplificador o barra, hablaremos de ello más adelante) y continúa ofreciendo soporte HDR a apps como Youtube.
Además, el acceso a reproducción de archivos por USB o por red (NAS/DAS) sigue mejorando y cada vez es más estable -aunque limitados a los 100 Mbits de la tarjeta de red integrada (aunque por suerte, solucionable con este adaptador de USB a red gigabit), algo que se repite en todos los fabricantes y este año Sony se queda como la única marca con soporte DTS (tanto passtrough como decodificación a LPCM) y DTS-HD MA y DTS:X junto a Philips, ya que el resto de marcas han eliminado el soporte.
Nuevos Mini LED: Aumento exponencial del número de zonas y ¿blooming?
Llegamos por fin a uno de los puntos más interesantes del análisis: el número de zonas de atenuación. ¿Ha mejorado este año la retroiluminación FALD respecto al año pasado? pues si…y no. Depende.
Para los nuevos, este modelo monta un sistema de retroiluminación denominado FALD (Full Array Local Dimming), un sistema encargado de encender o apagar grupos de cientos de miles de píxeles para que, cuando haya una escena oscura o con mucho negro, sea capaz de apagarse por completo, entregando un negro puro como hacen las OLED.
El negro es el parámetro más importante de la imagen, ya que se usa para medir el contraste: el punto más brillante entre el más oscuro, por tanto…si el negro es 0, cualquier valor que dividamos entre éste nos dará infinito: contraste infinito.
Claro está que esto tiene sus limitaciones, ya que depende del número de zonas implementadas. Este año el salto es muy grande, puesto que la X95K cuenta con unas 408 zonas de atenuación local en lugar de las 48 del año pasado del modelo X95J, un salto exponencial que se traslada en 1 zona para cada 20300 píxeles.
En teoría este aumento de zonas debería ser suficiente para que no veamos blooming (como si la luz se «saliera» alrededor de los objetos brillantes sobre fondo oscuro) y así es para el contenido SDR y una buen aparte del HDR…pero por desgracia en otra gran parte del contenido HDR encontramos un exceso de blooming importante, especialmente cuando hay elementos brillantes cerca de las bandas negras.
Podemos especular sobre este fenómeno tan raro, ya que no es raro observar la misma cantidad de blooming (en HDR y Dolby Vision) que en la X95J, que tenía casi 10 veces menos número de zonas de atenuación, sobre la posibilidad de que quizá el chip XR de Sony (que ya tiene 2-3 años de implementación) no tenga la suficiente potencia como para trabajar con tan elevado número de zonas. O quizá al ser el primer televisor Mini LED de la marca, haga falta que madure a través de futuras actualizaciones de firmware.
El sistema FALD además, es caro de fabricar y también de gestionar, necesitando siempre un equilibrio entre nivel de negro y detalle en las sombras, ya que muchísimas imágenes no son oscuras al 100% si no que están en penumbra, por lo que la zona no puede apagarse completamente y tiene que iluminarse -tenuemente-.
Sony apuesta por un compromiso que favorece al detalle en sombra pero afecta al nivel de negro y al contraste, apareciendo blooming. Aunque su nivel de negro nativo es muy bueno (7000:1), como os decíamos, la gestión de las zonas de atenuación hacen que aparezca más blooming del deseado.
Calidad de imagen en SDR y HDR: color de referencia
Ya metemos las manos en harina y comenzamos a hablar sobre la calidad de imagen. Como os decíamos en el apartado anterior, el manejo de las zonas de atenuación en contenido SDR es simplemente perfecta: no vamos a apreciar nada de blooming en escena alguna, por complicada que sea. En HDR, como os decíamos, la cosa cambia.
Antes de comenzar a hablar del HDR, vamos a centrar la vista sobre la colorimetría del panel, que es perfecta y muy cercana a la norma cinematográfica, aunque siempre puede mejorar hasta la perfección si contratáis una calibración profesional con sonda. Su colorimetría presenta errores pequeños en el balance de blancos (de media un 1.7), aunque puntualmente llega al AE 4.2 en los estímulos más blancos, fruto de un exceso de rojo, algo que se nota en las pieles especialmente, teñidas de una ligera tonalidad rojiza.
Pasamos ya al mundo HDR, donde nuestra X95K es capaz de llegar a los 1700 nits (sin calibrar) de forma puntual y unos 1400-1450 de forma sostenida al 10% de ventana y más de 600 nits a pantalla completa, lo cual es un aumento muy grande respecto al modelo del 2021. Con estas mediciones, tendremos un muy buen efecto HDR, sin apenas ABL (Limitador de Brillo Automático, que más actúa cuanto más blanco en pantalla hay).
A eso hay que unirle que, en HDR, el blooming está mucho más presente que en SDR como ya os hemos comentado anteriormente. Aquí se juntan varios motivos: el comportamiento errático de las 408 zonas, el algoritmo tan «permisivo» con el detalle en sombra de Sony y que las zonas en HDR se tienen que encender a un brillo muy superior al que harían en SDR…apareciendo la contaminación lumínica (blooming).
El seguimiento de la curva PQ EOTF (una curva absoluta que mide el seguimiento que hace el televisor del HDR) es excepcionalmente buena, de auténtica referencia en el modo Gradación Preferida y más brillante en la zona media si usamos el modo Brillo Preferido. Lo cierto es que el XR de Sony va variando la curva PQ EOTF (aunque la sigue perfectamente fiel) de forma dinámica en función de un algoritmo propietario (lo que se conoce como tone-mapping), no guiándose por lo que dice una medición estática.
Como veréis en la foto de arriba, Sony es tan estricta que ambas curvas se superponen, haciendo del seguimiento una auténtica maravilla fiel 100% a la visión del director (con la opción Gradación). Si optamos por la opción de Brillo preferido, la curva medida por la TV (la gris) está por encima de la amarilla, siendo todo más brillante de lo que debería (incorrecto).
Por otra parte, la X95K cuenta con un tone-mapping peculiar, reteniendo todo el detalle posible hasta más o menos unos 2000 nits y a partir de ahí apuesta por el clipping (descartar o quemar detalles en las altas luces) para evitar bajar el brillo general de la escena. El resultado, a nuestro juicio, es el que mejor equilibrio encuentra entre brillo y oscuridad y más con el brillo tan alto que tiene este televisor, con unas imágenes en HDR realmente impactantes.
Como bien sabéis, la X95K es compatible con otros dos formatos HDR: HLG (usado en retransmisiones de TV) y Dolby Vision, donde la Bravia X95K cuenta (al igual que los modelos del año pasado) con la implementación completa basada en el chip -hardware- de la propia TV, conocido como perfil TV-LED. De esa forma se acaban los problemas de ver la imagen más oscura de lo normal y demasiado ruido en fuentes comprimidas. Aunque por contra, como veremos en la sección de juegos, tiene un pequeño inconveniente: no podemos activar Dolby Vision y 4K a 120 Hz a la vez.
Sony XR Cognitive de 2022: sigue a la vanguardia del procesamiento de imagen
Y por cuarto año consecutivo, encontramos que el procesador de imagen de Sony (escalado, colometría, movimiento) es el mejor del mercado, con especial énfasis en que cuanto peor es la calidad de imagen del material, más diferencia a favor del XR encontramos. Aunque en este modelo encontramos un matiz importante: no es tan bueno como en los modelos OLED.
El escalado del televisor es muy bueno, pero como decíamos en los modelos OLED encontramos que aún es mejor, con más nitidez especialmente y más efecto de profundidad 3D. En este modelo existe, pero es bastante más sutil; creemos que debido al aumento del número de zonas, el televisor no puede aplicar toda su potencia de procesado a la imagen ya que tiene también que «gobernar» 408 zonas de atenuación en tiempo real. Aún así, en fuentes de baja calidad como la TDT, la imagen sigue siendo superior a sus competidores:
Otra gran ventaja en los modelos de Sony es el Smooth Gradation (Gradación suave), una funcionalidad que aplica un filtro de De-contorno. Esta interesante tecnología analiza los píxeles adyacentes en colores uniformes, si detecta que no son exactamente iguales, aplica una máscara de gradiente progresivo, viendo así un color en un lado que va poco a poco y de forma suave y progresiva, convirtiéndose en la otra tonalidad. Realmente se nota, especialmente en contenido comprimido, eliminando el banding de color:
Tampoco podemos olvidarnos del MotionFlow, el sistema de movimiento de Sony. Aquí de nuevo se nos acaban los calificativos: el mejor movimiento del mercado, la perfección en este campo hecha TV. Es simplemente increíble. Es prácticamente imposible encontrarse con artefactos o problemas de objetos que se «parten» fruto de la invención de los frames; además podemos gestionar la suavidad a nuestro gusto sin aparecer efecto telenovela por ningún lado.
Como todo en Sony, es muy natural, muy orgánico; ayuda al movimiento sin destruir ese movimiento típico de cine. Además, este año se ha perfeccionado el BFI a mayor frecuencia (Black Frame Insertion) para mejorar aún más el movimiento, intercalado de un frame negro entre cada frame original, ganando suavidad pero perdiendo brillo. Además, en la tecnología LED Sony no usa BFI completos, si no a «trozos», solo en aquellas partes de la imagen que excede cierto umbral de brillo (tecnología conocida como Scanning Backlight):
Para acabar con este apartado (y casi con el análisis), nos queda uno de los puntos fuertes del XR: el procesado de imagen. Sony continúa apostando por su sistema de base de datos por objeto. El procesador crea una especie de campo 3D, aumentando ligerísimamente -pero suficiente- la nitidez de los objetos en primer plano y de los del segundo plano, dando una percepción más real, más como lo percibe el ojo humano, aunque este efecto es menor que en las gamas OLED.
Para acabar, aunque no solemos comentar estos datos dado que cada panel es un mundo -incluso dentro del mismo modelo y diagonal-, lo cierto es que nuestra unidad de la X95K cuenta con una excelente uniformidad del gris al 5% del estímulo de vídeo y un blanco al 100% que, aunque tiende al rojo/rosa como ocurría el año pasado (fruto del exceso de rojo en el balance) no es grave, ya que no encontramos, banding, tintes, DSE o cualquier otro defecto propios de las Smart TV de estos años:
Gaming: el gran punto negativo de la X95K
Aunque no somos muy de juegos, queríamos dedicarle un apartado al Gaming. Como podéis ver en la foto superior…el nivel de negro es paupérrimo, ¿no? pues si, ya que aunque el televisor cuenta con soporte completo para VRR…al activarlo, automáticamente desactiva el sistema de atenuación del Local Dimming, desactivando así las 408 zonas y pasando a ser un televisor LED normal y corriente. Increíble pero cierto.
Si medimos el input lag, ronda los 17-18 ms tanto en 4K como en 1080p y de 8.5 ms a 120 Hz lo cual está más que bien para jugar, aunque no llega a los niveles extremadamente bajos de sus competidores coreanos.
Recordad que a diferencia de otros modelos LCD de la competencia de otros años, aquí no hay ninguna degradación de imagen al activar el modo Juego y que incluso podemos activar el Gradación Suave sin apenas subir el input lag. Es más, podemos activar también el modo BFI al mínimo para mejorar el movimiento subiendo el input lag a tan solo 26 ms, una cifra que sigue estando realmente bien.
Respecto a las novedades, este año la más obvia la inclusión del VRR de serie. ¿Lo malo? lo que os comentábamos al inicio de esta sección: nos parece increíble que para hacer funcionar el VRR, se tenga que desactivar el sistema FALD, algo que deteriora tanto la imagen que en nuestra opinión es mucho mejor jugar sin VRR que al revés.
Podemos especular que el chipset no es capaz de hacer funcionar el VRR a la vez que el local dimming, algo que también ocurre con los juegos a 4K a 120 Hz con Dolby Vision, solo funcionando con HDR, así que tendremos que decidir si queremos jugar a Dolby Vision a 60 Hz o a HDR10 a 120, algo que no es muy preocupante viendo el excelente tone-mapping del HDR que tiene este televisor.
Conclusiones
Nos encontramos ante un panel Mini LED de gama alta firmado por Sony que sobre el papel lo tiene todo para arrasar: 408 zonas de atenuación, un brillo descomunal para el HDR, un diseño y terminaciones que quitan el hipo, un gran sonido integrado, renovado mando a distancia retroiluminado, mejora de ángulo de visión X-Widge Angle, etc. El problema es que gran parte de esas mejoras no se acaban de trasladar a la realidad, especialmente el tema de las zonas de atenuación.
En términos de calidad de imagen, las 408 zonas hacen que el buen sistema FALD con el que cuenta Sony se sorprendentemente no acabe de convencer en HDR y Dolby Vision, encontrando escenas con blooming sin mucha dificultad. Por otra parte, el sistema sigue siendo el mejor en cuanto a compromiso entre nivel de negro y detalle en sombra. Es bastante probable que el culpable aquí sea el chip XR, que ya no puede con todo a la vez. Quizá sea solucionable con una futura actualización por firmware.
En cuanto procesamiento de la imagen también podríamos concluir que el XR sigue reinando sobre el resto de chips de imagen, ofreciendo un escalado exquisito y un movimiento líder del mercado aunque de nuevo no es tan convincente como lo visto en las gamas OLED. Aunque en colorimetría viene realmente bien, sigue abusando algo del rojo en el blanco, algo que que es fácilmente solucionable si calibramos el televisor con Calman AutoCAL, ya que es plenamente compatible con éste.
Para acabar, el mando a distancia es perfecto, se agradece mucho la retroiluminación y la reducción de tamaño. Por otra parte Google TV sigue afianzándose como el mejor sistema operativo de TV, donde todo se mueve perfectamente fluido, sin lag ni problemas de rendimiento alguno. Cuenta, además, con soporte para Google Assistant, Chromecast, Airplay 2 y soporte eARC y un largo etcétera.
Para acabar, un punto realmente negativo es en el campo del gaming y el precio. En el primer caso es completamente inaceptable que un televisor de esta gama desactive las zonas de atenuación para que funcione el VRR y en el segundo caso…es demasiado cara para el rendimiento actual (que no es que sea malo, pero por ese precio se sitúa en el campo de las OLED).
En definitiva, nos encontramos con una TV que está un poco en tierra de nadie. Demasiado cara para poder competir con las gamas altas del propio fabricante (A95K y A80K) y demasiados defectos en el apartado gaming para poder convertirse en una pantalla para los más jugones al desactivar las zonas de atenuación con el VRR. Quizá sea una buena opción para usuarios con un salón muy iluminado, que no jueguen y que quieran un brillo cegador en HDR y un color de referencia.