A veces, Netflix se saca de la manga una de esas pelis que no esperábamos, que no conocíamos, y que de pronto… ¡pum! Se cuela directa al top 1 como si nada. Y cuando la ves, entiendes perfectamente por qué. Es lo que ha pasado con Sisu, una brutalidad finlandesa de película que llegó el 31 de marzo a Netflix y que en cuestión de horas ha arrasado. No es para todos los públicos, eso está claro, pero si te mola la acción sin filtro, la violencia que roza lo absurdo (en el buen sentido) y los personajes que apenas dicen una palabra pero lo dicen todo con la mirada… esta es tu peli.
Porque a ver, no nos engañemos: a veces uno quiere ver cine tranquilo, profundo, de esos que ganan premios y te hacen pensar. Y otras veces simplemente quieres ver cómo un exsoldado finlandés se carga a nazis de la forma más salvaje que has visto en mucho tiempo, en mitad de un paisaje helado, con un cuchillo oxidado, una pala o lo que tenga a mano. Y eso, amigo o amiga, es exactamente lo que te da Sisu. Es como si alguien hubiese mezclado John Wick con Rambo y le hubiera metido un chute de historia bélica. No hay más. Bueno sí, hay muchísimo más, pero ahora te lo vamos a contar.
Lo curioso de todo esto es que Sisu es una película finlandesa de 2022, que no hizo mucho ruido fuera del circuito más cinéfilo o de festivales, pero ahora que ha llegado a la gran plataforma roja… se ha convertido en una sensación global. Es de esas pelis que uno ve y al momento se la recomienda al grupo de amigos, al primo, al del curro. Porque es muy fácil de ver, dura poco más de hora y media, y lo tiene TODO para convertirse en una peli de culto.
Una venganza brutal, un paisaje helado y cero ganas de hablar: así es Sisu
Sisu no se anda con rodeos. Desde el minuto uno te mete de lleno en su historia: estamos en la Laponia finlandesa, en plena Segunda Guerra Mundial. Todo es frío, tierra quemada, y la guerra ha pasado como una apisonadora. En medio de ese caos, conocemos a Aatami Korpi, un tipo solitario, con más cicatrices que palabras, que se encuentra con una buena cantidad de oro mientras excava. Parece que la vida por fin le ha dado una alegría. Pero claro, en estas historias nunca nada es tan fácil.
¿El problema? Que para llegar a un lugar seguro y cambiar ese oro por una nueva vida, tiene que cruzarse con un escuadrón nazi. Y no hablamos de soldados despistados, no. Hablamos de unos auténticos psicópatas con uniforme, liderados por un comandante tan carismático como despreciable. Y a partir de ahí empieza la fiesta: persecuciones, emboscadas, minas, tiroteos y una creatividad para matar que ríete tú de John Wick o de Tarantino. Porque sí, Sisu tiene violencia, pero no gratuita, es parte de su ADN. Es como un cómic en movimiento, una película que sabe perfectamente lo que quiere ser y lo hace sin pedir disculpas.
La palabra «sisu» es clave. Es un término finlandés que no tiene traducción literal, pero que viene a significar algo así como una mezcla de determinación, coraje y resistencia sobrehumana en situaciones imposibles. Y eso es exactamente lo que representa el protagonista. Lo que hace este señor con un cuchillo y su propia voluntad es… inhumano. Hay escenas que te van a dejar con la boca abierta, momentos tan locos que te reirás del asombro, pero nunca se siente ridículo. Es tan exagerada que se convierte en arte, en pura adrenalina visual.
Y lo mejor de todo es que Sisu no necesita ni grandes diálogos ni una historia rebuscada para atraparte. Es cine puro, casi mudo por momentos, pero visualmente potentísimo. La fotografía es increíble, el sonido te mete dentro, y la dirección de Jalmari Helander (sí, el mismo de Rare Exports) es impecable. Se nota que se lo ha pasado en grande dirigiéndola. Y tú también te lo vas a pasar en grande viéndola.
Así que ya sabes: si te apetece una película diferente, violenta, pero estilosa hasta decir basta, con un héroe que no necesita superpoderes para ser casi inmortal, y con una banda de nazis que reciben su merecido de las formas más creativas posibles… Sisu te está esperando ya mismo en Netflix. No lo pienses demasiado, dale al play y disfruta del espectáculo. Porque a veces, una peli no necesita más que un tipo cabreado, un montón de enemigos y unas ganas locas de sobrevivir. Y si además eso se mezcla con el frío finlandés y una dirección brillante… tenemos una joyita.